La legionella y el aire acondicionado

La legionella y el aire acondicionado

La Legionella Pneumophila fue identificada en 1977, meses después de que se llevara a cabo la Convención de la Legión Americana, en el Hotel Bellevue Stratford, en Filadelfia. Durante dicha reunión, 283 asistentes, de los 4 mil que estuvieron presentes en la convención, enfermaron por causas desconocidas en un principio y que más tarde fueron atribuidas al sistema de aire acondicionado. De las personas infectadas, 34 murieron.

En un inicio se pensó que la causa de los fallecimientos había sido el agua del hotel; pero, después de una serie de averiguaciones, se concluyó que el sistema de aire acondicionado, específicamente la red de ductos, estaba contaminada con una bacteria no conocida hasta ese momento, pero que tiempo después fue nombrada Legionella Pneumophila, debido al contexto en el que se descubrió.

Esta bacteria, según los estudios que se han realizado desde entonces, se encuentra en pequeñas colonias en fuentes naturales de agua, como ríos, lagos, aguas termales y arroyos, y puede sobrevivir en condiciones ambientales muy diversas. No obstante, para que su concentración aumente lo suficiente y se convierta en un riesgo para los seres humanos, se requieren condiciones de temperatura idóneas para su multiplicación, las cuales varían entre 25 y 45 °C.

La Legionella Pneumophila, también llamada legionelosis, puede transmitirse a través de la humedad del aire, mediante la evaporación de gotas de agua de las torres de refrigeración de los sistemas de acondicionamiento de aire, o bien formar aerosoles en la ducha que toman los usuarios, durante las cuales es inhalada, con lo que quedan expuestos a la infección. Dado que esta bacteria presenta síntomas similares a los de otros tipos de neumonía, puede confundirse; sin embargo, la legionelosis se caracteriza por aparecer en épocas de calor.

La American Society of Heating, Refrigerating and Air-Conditioning Engineers (ASHRAE), en el documento Legionelosis, publicado en 1989, reconoce que los sistemas de calefacción, ventilación, aire acondicionado y refrigeración, así como sus componentes asociados (los servicios de agua caliente y equipamientos de regaderas), pueden amplificar y diseminar aerosoles con diversos contaminantes, entre ellos la legionelosis. Por ello, recomienda poner atención en el diseño y la ejecución de procedimientos de mantenimiento de todos los componentes de estos sistemas, los cuales deben de llevarse a cabo con la periodicidad suficiente para evitar la proliferación de la bacteria en los recintos climatizados.

Uno de los casos más recientes de contagio por esta bacteria sucedió en 2015, en Estados Unidos. El barrio de El Bronx, en Nueva York, vivió una crisis por legionelosis; según estadísticas, al menos 12 personas murieron y 113 resultaron infectadas. Casos como este se han presentado en diversos lugares del mundo desde hace varios años, lo que ha generado un mayor interés y preocupación de los profesionales que se desempeñan en la industria, así como de las autoridades sanitarias internacionales.

Uno de los esfuerzos más recientes es la publicación por parte de la ASHRAE del Estándar ANSI/ASHRAE 188-2015, “Legionellosis: Risk Management for Building Water Systems”, dirigido a los propietarios y administradores de edificios, así como a quienes participan en el diseño, construcción, instalación, puesta en marcha, operación, mantenimiento y servicio de las instalaciones centralizadas de agua, y cuyo fin es brindar directrices para prevenir la proliferación de la bacteria en los sistemas de aire acondicionado.

La publicación de la norma coincidió con la Conferencia Anual de la ASHRAE, en 2015, que tuvo lugar en Atlanta, Georgia. Thomas Watson, expresidente de ASHRAE (2012-2013), y presidente de la Comisión y quien redactó la norma, anunció que en Estados Unidos se registran entre 8 mil y 10 mil casos de legionelosis cada año, lo que hizo vital abordar los requisitos para gestionar los riesgos que genera la presencia de esta bacteria.

El estándar establece los requisitos mínimos para la gestión de riesgos de legionelosis para el diseño, construcción, puesta en marcha, operación, mantenimiento, reparación, sustitución y ampliación de edificios nuevos y existentes, y sus sistemas de agua y componentes asociados.

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